Un encuentro organizado por Catalonia Logistics en Barcelona analiza los desafíos de la transición hacia un transporte más sostenible

¿Puede el transporte avanzar hacia un modelo más sostenible sin perder competitividad? La pregunta centró el debate organizado este viernes, 2 de octubre, en el marco del ciclo “Miradas Sectoriales” de Banco Sabadell, que reunió a representantes del transporte y la distribución y que la redacción de IGFT cubrió en el Auditorio Hub BStartup de Banco Sabadell, en Barcelona.
Entre los principales retos, los panelistas señalaron la inversión necesaria para avanzar en la transición y los cambios que esta implica en las operaciones y en las soluciones energéticas.
También reclamaron una mayor homogeneización de la regulación, especialmente ante las diferencias entre municipios en la aplicación de las zonas de bajas emisiones (ZBE).
En el debate participaron Joan Lluís Rubio, director de Marketing y Sostenibilidad de Ader; Jesús Lozano, CEO de Lotrans; y Adrià Garcia, jefe del Área de Transportes y Logística Inversa de Condis. La mesa estuvo moderada por Marta Losada, gerente de Catalonia Logistics.
La sostenibilidad obliga a revisar la operativa
La eficiencia de las operaciones fue uno de los puntos en los que coincidieron los panelistas, especialmente al analizar las rutas y adaptar los servicios a las características de cada vehículo.
“Una ruta sostenible, si es una mala ruta, lo será tanto si es sostenible como si no”, señaló Rubio.
Para el directivo de Ader, empresa especialista en última milla, la incorporación de vehículos eléctricos ha obligado a la compañía a revisar su operativa, incluida la organización de las rutas. En algunos casos, explicó, una ruta larga se ha sustituido por dos recorridos más cortos para adaptarse a la autonomía disponible.
Lozano amplió el análisis más allá del propio transporte y apuntó a la necesidad de revisar la cadena logística. “También es sostenible consumir productos de proximidad. Eso lleva a cambios de modelos de fabricación, de distribución y de almacenes. La sostenibilidad va a ser una necesidad”, afirmó el CEO de Lotrans.
Esta necesidad de adaptar la operativa también se observa en Condis. Garcia explicó que la compañía ha acercado la preparación de los pedidos online al cliente, trasladándola a las propias tiendas, una medida orientada a reducir las emisiones asociadas al servicio.
El coste de transformar las flotas
La transición hacia tecnologías más sostenibles plantea también un desafío económico. Al mayor coste de adquisición de los vehículos se suman la inversión en infraestructura y la incertidumbre sobre tecnologías todavía en evolución.
“Lo que nos preocupa es que estamos invirtiendo en tecnologías nuevas, de primera generación, que dentro de tres años van a ser totalmente obsoletas y el valor residual de ese vehículo va a ser cero”, afirmó Lozano.
“La sostenibilidad no es gratis. La sostenibilidad no es económica”, añadió Lozano sobre los costes que deben asumir las empresas durante este periodo de transición.
Rubio apuntó además que los criterios de sostenibilidad ya están presentes en numerosos procesos de contratación, aunque siguen conviviendo con factores tradicionales como el coste por kilómetro.
Regulación y movilidad urbana: el reto de avanzar al mismo ritmo
La falta de homogeneidad normativa fue otra demanda planteada durante el debate.
Garcia advertió de las diferencias entre las zonas de bajas emisiones de distintas poblaciones, tanto en los parámetros establecidos como en las normativas y procedimientos asociados. Esta disparidad, explicó, dificulta la planificación de las empresas a medio y largo plazo.
Rubio puso el foco en otra cuestión: cómo compatibilizar los objetivos de movilidad urbana sostenible con las necesidades de la distribución de mercancías. “Están reduciendo las zonas de carga, pacificando y peatonalizando calles, creando ciudades de 15 minutos, superilles”, observó.
Para Rubio, las ZBE pueden actuar como una palanca para mejorar la calidad de vida en las ciudades, pero la transformación del espacio urbano debe tener en cuenta las necesidades operativas del transporte y la distribución.
Las intervenciones apuntaron a una idea común: la sostenibilidad ya forma parte de la transformación del transporte y las empresas tendrán que adaptarse a esta nueva realidad. El proceso exigirá cambios en toda la cadena de valor.
Fotografía: Liana Aguiar